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TDAH Vallès es una asociación sin ánimo de lucro fundada el año 2002 por Anna Lopez y Campoy, junto con un grupo de padres y madres de niños afectados por el Trastorno por Déficit de Atención con y sin Hiperactividad. Su sede central se encuentra en Sabadell (Barcelona) y se definen como un espacio de diagnóstico, tratamiento, seguimiento y medicación para los afectados y los padres de pacientes afectados por el TDAH y otros trastornos. Para ello, cuentan con un importante equipo de psiquiatras, psicólogos y otros profesionales de diferentes campos.

Hablamos con Anna Lopez y Campoy, Presidenta y Fundadora de la asociación. Aunque no es profesional de la salud mental, Anna tiene casi 20 años de experiencia tratando a familias de afectados por el TDA. Cuando le preguntamos por los retos a los que se enfrentan los profesionales a la hora de diagnosticar un trastorno como el TDAH, no duda en respondernos que, en su opinión, actualmente el mayor reto “es poder hacer un diagnóstico los más preciso posible, distinguiendo las comorbilidades”.

Desde el año 2008, TDAH Vallès cuenta con una Unidad Diagnóstica, compuesta por personas formadas en el seno de la misma asociación, que se dedica al diagnóstico tanto de niños, como de adultos: “Somos uno de los pocos centros especializados en adultos”.

 

En esta unidad utilizan BGaze ACE en el proceso diagnóstico del TDAH. En palabras de Anna: BGaze ACE “es una herramienta que nos aporta objetividad al diagnóstico”.

BGaze ACE “es una herramienta que nos aporta objetividad al diagnóstico”

BGaze ACE es “una prueba objetiva; no entran en juego la subjetividad del paciente ni la del examinador. En TDAH Vallès, nos basamos en el diagnóstico diferencial: llevar a cabo una evaluación extensa teniendo en cuenta capacidad cognitiva, estado de ánimo, personalidad, posibles dificultades de aprendizaje… Aunque las pruebas son estandarizadas y hay unos baremos respaldados por estudios científicos, también es cierto que tienen una parte de subjetividad. Por ejemplo, si no se crea un vínculo adecuado con el paciente, el diagnóstico puede dar un resultado totalmente sesgado. En el caso de BGaze es el paciente frente a la pantalla. Antes de incorporar esta prueba en nuestro protocolo de valoración y diagnóstico hicimos un pequeño estudio para validarla. Comprobamos que el resultado era el mismo haciendo la prueba a primero hora de la mañana, con el paciente completamente descansado, que haciéndola a última hora, después de una jornada laboral; vimos que la subjetividad del evaluador no influía en el resultado. Por otro lado, es una prueba fácil de realizar, lo cual evita la frustración, algo característico del TDAH. Se obtiene el resultado de inmediato, no hay que esperar y, por supuesto, permite decantar la respuesta ante un caso ambiguo.”

Cuando hablamos de tratamientos, Anna Lopez aboga por tratamientos personalizados, por “el traje hecho a medida”, ya que “no todo vale para todo el mundo”.

“Por ejemplo el mindfulness funciona muy bien para algunas personas afectadas con TDAH; en cambio, a otras las pone nerviosas. Lo mismo ocurre con la realidad virtual: a algunos les funciona y al parecer a otros les aburre. Desde nuestro punto de vista, cualquier tratamiento con evidencia científica es válido, siempre y cuando tengamos en cuenta el perfil del afectado y su entorno. En realidad, cuando no se tiene en cuenta el entorno, tanto familiar como laboral (y la pareja, en el caso de los adultos) los tratamientos no terminan de funcionar.”

Además de tener presente el entorno, también hay que tener en cuenta que hace falta trabajar todas las áreas relacionadas con el TDAH. Así, por ejemplo, afirma que “BGaze Therapy es un apoyo, ya que está está demostrado que mejora la atención y reduce la impulsividad”. Sin embargo, también hay que trabajar otros aspectos del trastorno, como aprender a “organizarse, a priorizar, a no procrastinar, a controlar las emociones…”

A diferencia de lo que ocurría veinte años atrás, hoy los padres y pacientes tienen una actitud positiva; de hecho, Anna afirma que “las familias llegan muy concienciadas y con mucha información”. En los últimos años, diversas entidades públicas y privadas han realizado una gran labor de divulgación –uno de los pilares sobre los que se asienta TDAH Vallès es precisamente la divulgación y, desde 2008, ha editado varios libros sobre el tema.

El hecho de que el TDAH sea “uno de los trastornos más estudiados, gracias a la polémica de si existía o no”, hace que Anna vea el futuro con esperanza. Sobre el tema del diagnóstico, opina que se seguirá por la senda científica y visualiza un momento en que “las pruebas de genética y de neuroimagen tendrán un valor importante en el diagnóstico”.

En cuanto al tratamiento, prevé que “tendremos terapias específicas para todos los síntomas, aunque lo más importante es el profesional especializado, que entiende y comprende qué significa cada uno de esos síntomas en el día a día del TDAH. Muchos piensan que una pastilla resuelve todo y no es así: medicación, terapia… todo son muletas para una discapacidad invisible, para paliar un esfuerzo que sólo conoce el afectado”.

A quienes no padecemos este trastorno, esta “discapacidad invisible”, puede resultarnos difícil comprender el enorme esfuerzo que tienen que realizar los afectados de TDAH para llevar una vida “normal”. Anna Lopez intenta explicarlo con dos ejemplos muy gráficos: “Hay profesionales que ante un adulto que ha ido a la Universidad y ha conseguido triunfar profesionalmente, dicen que no es posible que tenga TDAH. Desde luego, eso es desconocimiento, es no escuchar al paciente. Una simple ducha puede ser todo un reto: imagina que te estas duchando y, de repente, no sabes si te has lavado la cabeza o no. Por si acaso, te la lavas otra vez; pero te vuelve a pasar. Empiezas el día con una lucha constante para esta atento a lo que haces y no despistarte. Eso no está en ningún manual. Otro ejemplo: trabajas en mantenimiento en una empresa enorme. Hay un sitio para las herramientas y de pronto se produce una avería en la otra punta. Vas a ver qué pasa y vuelves para coger las herramientas y el material, pero basta una pequeña distracción para que tengas que volver hacer el recorrido. Como sabes que eso te pasa, tienes que hacer un esfuerzo cognitivo muy superior al de otro empleado sin TDAH. Ese esfuerzo es agotador y sí, puedes ser muy efectivo, pero el esfuerzo que tienes que realizar es diez veces superior al que realiza una persona que no tiene el trastorno. Como mínimo.”

Finalmente le preguntamos si desea añadir algo más y no puede evitar despedirse con una nota de humor: “Pues mira, si tu vida es aburrida pon en ella una persona con TDAH y nunca más sabrás lo que es el aburrimiento”.